Las mujeres al poder… en Hebrón


Maysun Qawasmi. Nasser Shiyoukhi (AP)
El País

Ana Carbajosa

4 de octubre 2012

Maysun Qawasmi tiene una misión poco menos que imposible, pero sabe que cuenta también con algún que otro viento a su favor. Aspira a que Participando Podemos, la primera lista electoral palestina compuesta exclusivamente por mujeres, triunfe este mes en las municipales. Su reto es doble. La lista femenina de Qawasmi se presenta en Hebrón, la mayor ciudad palestina y probablemente también la más conservadora. Qawasmi es además una candidata independiente. Es decir, no cuenta con el respaldo de ninguno de los dos grandes partidos –Fatah y Hamás- que dominan  la vida política de los territorios ocupados.

Sin padrinos y en medio de un clima social nada favorable para los derechos de las mujeres, a sus 43 años Qawasmi ha decidido, no obstante, lanzarse a la carrera electoral. Se ha propuesto participar en el proceso de toma de decisiones. Quiere tocar el poder que hasta ahora se reparten casi en exclusiva los hombres. Una vez dentro, aspira como cualquier político a cambiar la realidad que le rodea.

A su favor cuenta con una voluntad de hierro, visibles toneladas de ilusión y un electorado harto de políticos incapaces de cumplir sus promesas. Sentada en el salón de su casa, descansa y bebe naranjada, después de un día de puerta a puerta con los votantes. Viene de visitar una fábrica de plásticos. “¿Sabe qué me han dicho los trabajadores? Que van a votarme por ser mujer, que hasta ahora los políticos varones han sido incapaces de hacer nada por ellos”.

El de 20 octubre es la fecha prevista para al celebración de las elecciones municipales palestinas. En Hebrón, la cita resulta especialmente importante,  porque los votantes no han pisado las urnas desde hace 36 años. Por eso, -si terminan por celebrarse- y porque no hay encuestas fiables que valgan, el resultado está rodeado de misterio. Nadie sabe muy bien por dónde respiran los votantes.

“La sociedad en Hebrón es muy conservadora y han aceptado mi lista, pero con cautela”, explica Qawasmi, enfundada en un hijab floreado y vestida con pantalones negros y chaqueta roja. “Mi estrategia pasa por aprovechar al circunstancia de que Hebrón es una sociedad dirigida por las familias. Aquí contar con el apoyo de los clanes es más efectivo que pertenecer a un gran partido político”.

Horas antes, en su oficina, algunas de las 11 candidatas de la lista revoloteaban vestidas con galabiya. Allí, Qawasmi desgrana los principales puntos de su programa: el reparto del agua; un bien escasísimo en los territorios, la construcción de polideportivos y un nuevo acuerdo que regule los derechos de los palestinos en el centro de su ciudad, ocupado por unos 500 colonos israelíes y protegidos por un Ejército que acumula denuncias en su trato a la población en Hebrón.

Su programa en definitiva podría parecerse mucho al de cualquier político local. A primera vista, nadie diría que el suyo es un partido compuesto en exclusiva por mujeres. La práctica ausencia de reivindicaciones de género obedece sin embargo a una estrategia muy premeditada. “Tengo que ser inteligente. No puedo tocar temas que sean muy polémicos, como el uso del hiyab. Lo importante es poder estar dentro, participar en el proceso de toma de decisiones”. Esta periodista y licenciada en lengua árabe sabe que al menos al principio no le conviene crear polémica en una sociedad con escaso margen para la flexibilidad y la apertura cuando se trata de los derechos de las mujeres. “Si tengo la oportunidad de cambiar las cosas desde dentro a favor de las mujeres, la utilizaré, pero no necesito anunciarlo a bombo y platillo”, explica esta mujer, que durante 13 años paseó sin pañuelo en la cabeza por Hebrón y que al final decidió que no merecía la pena la batalla.

Aún así, Qawasmi denuncia políticas del actual Ayuntamiento, que a su juicio atentan contra los derechos de las mujeres. “¿Cómo es posible que se gasten un dineral en construir un estadio de fútbol y no dejen entrar a las mujeres? ¿Cómo es posible que yo quiera montar un equipo de fútbol femenino y no haya en toda la ciudad una sala donde entrenar”, se pregunta.

Qawasmi aspira a romper al barrera del tradicional 20% de escaños que la ley reserva para las mujeres en el municipio. “No estamos aquí para completar ninguna cuota. Estamos para gobernar”, sentencia.

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